
Quiero hablar de María, mi vecina , mi amiga, una sencilla mujer, una mujer sabia de la que estoy aprendiendo muchas cosas, que es un ejemplo para mi, ama la tierra, la cuida cada mañana, desde hace mucho tiempo, mucho, primero trabajando para otros, después para ella, para sus hijos, incansable, sus hijos, sus nietos, tienen estudios, viven fuera, ella todo lo ha aprendido sola, de la tierra, la gente, o de esos libros que no se ni de donde ha sacado. Maria coje la aceituna, para mandarla a la almazara y para poner aceitunas en sal, con el aceite usado hace jabon, con el jabon sobrrante hace insecticida para sus arboles frutales y las cáscaras y restos de comida las echa a las gallinas que le ayudan a hacer el abono. Cuando cojo una mala hierba que no se como se llama del jardín, me dice: esa es muy buena para lavarse la cabeza y dejar el pelo brillante. Ella es una buena habitante del planeta, no genera mucha basura. Muchas veces se enfada cuando ve la tierra abandonada, y dice que eso es lo que tenemos, ¿que nos va a dar de comer sino la tierra?
Todo lo compramos envasado, ya se que no hay tiempo para nada, pero es placentero tocar, oler, manipular la naturaleza. Supongo que hacer ciertas cosas es dar un paso atrás y hay cosas a las que ya no podemos volver, pero seria bueno aprender a desandar si no vamos por buen camino.
Para mi sorpresa estoy queriendo mucho esta pequeña pedanía a la que el destino me ha traído. Si das un poco de cariño la gente te devuelve el cariño multiplicado por diez.
Tengo el campo delante de la casa, un poco a la derecha una vecina, unos metros mas otras, pocas, pasean por las tardes, nos encontramos, charlamos. No es el paraíso, es un lugar de los que por suerte aun quedan y seria bueno que mas gente pudiera descubrir, a mi me hace pensar que hemos retorcido la vida demasiado.