En Berlín. Todas las miradas turísticas encaminadas a ver el horror del pasado. Pienso en las veces que he hablado con un emigrante en España, de lo lejos que estaba su familia de cómo tenia que hacer trabajos que nadie quería, vidas desestructuradas, familias imposibles… y ahora aquí en Berlín veo a griegos, italianos, españoles.

Los jóvenes españoles, están condenados ahora a buscar trabajo fuera, quizás aquí, tal vez su novia pueda encontrar algo en un hotel en Londres, los amigos... se comunican por skype, menos mal, y no se ven los fines de semana sino un día al año, algunos.
Quizás cambien las cosas, algún día, pero la vida, su vida es la que tienen. No quiero ser triste, no es tristeza es rabia, ¿cómo nos vamos a conformar? NO.
¡Que suerte tienen los Alemanes!, y sin embargo no se les nota en cara.
