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| “Shalekhet“ de Menashe kadishman |
Solo una música, una música muy especial, quizás……. un violín, no, no un violonchelo, eso.
Y yo sola deslizándome entre los muros del Museo Judío de Berlín. -sola es imposible por su grande y justificado éxito-
¡Daniel Libeskind! ¡madre mía!
Para sacar al mundo un sentimiento con esa grandeza hay que bajar al fondo llenarse de ese lodo y luego arrastrarlo, emerger con el, hacerte tan fuerte como merece, tan fuerte que puedas perforar el espacio metafísico, conmover hasta el silencio mas profundo, trasplantarlo integro en los demás.
Con asombrosa belleza y precisión, Libeskind ha conseguido llegar al fondo de un sentimiento que en este caso se refiere a un hecho histórico que sufrió una parte de la humanidad pero que sobretodo es un sentimiento tremendamente intenso que por desgracia existe a veces en mayor escala otras en menor. Esta obra de arte esta para recordarnos que ciertas cosas existen. No pudo hacer Libeskind nada mejor por su propia historia personal que es la historia en general.
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| El jardín del exilio: de hormigón, con sus plantas y sus luces inaccesibles, que nunca podemos acariciar. |
| El patio: negro, cerrado… el patio de la impotencia de la desesperación más oscura. |


