
viernes, 8 de noviembre de 2013
sábado, 2 de noviembre de 2013
¡Las cosas de Lola!
Viene mi amiga Lola y me dice:
¡Que dia llevo….! Veras:
Voy y le digo a mi casi-ex: Oye voy a llevarte tus cosas, ¿te parece bien?
Dice: “pero es que voy a salir, estaré aquí a las dos“.
Vale voy y saludo a Maria1 y Maria2. Y te veo a las tres.
“Ya sabía yo que no era por verme a mí por lo que venias“, dice el.
Bueno voy.
Llego a la pedanía, Maria1 no esta, Maria2 tampoco.
Ante el coche de reparto de pan saludo a otros queridos vecinos.
El alcalde pedáneo me da un abrazo sospechoso del que no puedo salvarme. El del reparto de pan mira de reojo sorprendido, riéndose por dentro.
Voy a casa de M3 una holandesa muy gorda que vive allí y a veces va a Marruecos, le pregunto por Maria2. Ha salido.
Bueno me voy a la playa, digo.
Y ella: yo es que no voy a la playa porque estoy acostumbrada a las playas del caribe….
Como estoy medio confusa busco una playa solitaria, mi bocadillo, mi botella de agua, mi soledad y yo… allí.
Me enseña una foto que ha hecho y sigue:
Pero todo es perfecto en un momento, me desnudo y me meto en el agua y uh… agua trasparente, lo justo de fresquita, nadar, el paraíso de pronto y a gozar… y gozando el gozo que seguro se me notaba y resulta que al salir no estaba sola, había un hombre desnudo también en la orilla, sobre su toalla, Hola, nos decimos, la playa era pequeña, yo no tenia bañador, ni toalla, así que me puse en una roca negra a secarme con el sol, pero el me miraba a veces, así durante un rato, luego me pareció que el se tocaba y entonces me di cuenta de mi situación y fui donde estaba mi ropa a vestirme, si primero la camiseta pero el tanga, tan pequeño y tenia que pasarlo por los pies, las piernas hasta llegar arriba, nunca me pareció tan sexi ponerse un tanga... justo cuando yo no quería este efecto. Me puse rápido el pantalón, cogí la bolsa y me iba, al pasar por su lado hablamos un poco, tonterías: no te he visto antes por aquí y yo: báñate ya veras que gusto da. y otras cosas normales, seguro que mis miedos eran infundados, momentos en que pienso las desventajas de ser mujer. Y me fui.
Al volver a la pedanía de las marías, el alcalde, y mi casi-ex, ya eran mas de las tres pero el no había vuelto y dale al whatsapp…
Que ¿donde estas?, que ¿cuando vienes?, ¿que deje las cosas en el porche? No.
Vale dame la clave para abrir la puerta (esta puerta es así) yo no la se porque se cambio.
Que no se abre…
A todo esto llega el alcalde pedáneo que vive al lado, tiene ochenta y tantos años, el magreador, ¿Existe la palabra? Debe de existir. Que ¿que haces…? Que ¿porque no esta aquí tu casi-ex?, que siempre esta, y ahora que vienes tu…. Y yo por teléfono… que ¿que pasa que no se abre la puerta?, “que te falta una i griega al final en el codigo“, AH! Si, ahora si, y entro y lo dejo todo dentro y me voy porque esa casa me da repelús.
Adiós me voy le digo al alcalde pedáneo y le doy un beso rápido en el aire pero el me coge me abraza y me dice ¿y porque no te quedas aquí en mi casa, conmigo….? Adiós y salgo corriendo… uf.
Toda esta historia me la ha soltado Lola de un tirón y dice “fíjate, como es la realidad de loca”
¿Realidad? ¿Qué es eso?
Ella me dice:“En realidad la realidad es mi gato, el sofá, el bocadillo que aun no me he comido y poco más“.
viernes, 1 de noviembre de 2013
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