lunes, 22 de enero de 2018

El barranco de Masca



¿Como que no puedes más? Eso no es opcional.

Estábamos alucinados.
Oh!, Ah!, oh!…oooooh!
Impresionante...!
No esperábamos tanto, y estábamos totalmente cautivados. 
Si… y abajo del todo espera un barco y te lleva a los Gigantes.
La mujer que vendía los tickets del barco me miro de arriba abajo y me dijo: “pues yo no la veo a usted como para hacer el barranco”, me sentí ofendida y con ganas de retarla.
Los compramos y empezamos a bajar, jajaja, esto no es nada, cuando volvamos le vamos a decir: “demasiado fácil”.
…………………………………

De la belleza no puedo hablar porque las palabras se quedan pequeñas y si busco otras más grandilocuentes no encajan.
Quizás el silencio es el que mejor podría hablar.
Tanta felicidad, sentida de igual manera tú y yo que se multiplicaba  y nos cogíamos de la mano mudos de emoción, sintiendo que nos ensanchábamos y sin embargo nos hacíamos pequeños.
……………………………………
Teníamos tiempo de sobra para llegar al barco, íbamos despacio parándonos, mirando arriba, al lado, con la boca abierta y los ojos perdidos.
……………………………………
Bajábamos por el sendero resbaladizo eligiendo cuidadosamente cada piedra saliente donde poner el pie.
Encontrábamos otras parejas, grupos, cruzábamos el saludo y la mirada cómplice.
……………………………………
Una pareja que volvía nos dijo: 
“falta la mitad”
Más abajo, más tiempo y mucho más cansancio…
cuando ya creíamos que faltaría una tercera parte, alguien nos dijo:
“es la mitad, indica 27 y la señal última es 54”.
Eso nos desmoralizo.
Más abajo, más tiempo y mucho más cansancio…
una pareja nos dijo que ellos venían de la playa y habían tardado veinte minutos,

Eran las cuatro, el barco salía a las cinco y media, teníamos tiempo.
Haciendo equilibrio, arrastrándonos, cruzando el agua descalzos…
…………………………………
Habíamos agotado nuestras fuerzas.
Eran las seis, era de noche, nuestro barco salió a las cinco y media sin nosotros.
……………………………………
¿Que no puedes más? ¿Cómo que no puedes más? Eso no es opcional.
Como sea tenemos que llegar, no podemos quedarnos aquí en el barranco, de noche, solo nos pueden recoger los buitres.
……………………………………
Hace un rato me caí, nos dimos un buen susto, no podía levantarme, me dolía el tobillo y la rodilla.
Tú me ayudaste y asombrosamente ahora no me duele nada.
……………………………………
Con tabaco, sin comida, sin bebida, con sandalias y camiseta.
Ya no encontramos a nadie.
Solos en el barranco.

No quiero ser consciente del cansancio pero ando como una borracha desesperada, veo indicios de camino por la montaña, subo dando traspiés, te hago subir y luego no podemos seguir y tenemos que bajar, no tomo ninguna decisión acertada, y tú me sigues con una sumisión dulce y desconocida, confiando en mi instinto de cabra, hago que andemos y desandemos y en un momento determinado lloro de rabia. “no hay camino” tenemos que seguir y no sé por dónde.
………………………………………………………………
La noche se nos ha echado encima. Yo ya no veo, y tú tampoco, nuestras gafas de sol graduadas, ya ni con ellas, ni sin ellas.
Hace rato que no encuentro el camino y voy salvando las grandes piedras como puedo, concentrada por no dar un mal paso, un paso condenatorio.
No me vuelvo a ayudarte, desesperada por llegar.
………………………………………………………
Ahora todo está negro y solo hay piedras, grandes piedras, piedras negras de frio negro.
………………………………………………………

Al fin veo una llanura total, negra más negra que la propia noche, es el mar…
Veo la silueta de un barco velero, última esperanza.
Tengo que llegar, tengo que intentarlo. Sé que estás haciendo más de lo que puedes y creo que nunca fui más consciente del cariño, pero no te puedo esperar, me adelanto.
…………………………………………………………
Con la linterna del móvil hago señales.
No hay respuesta.
Trato de llamar por teléfono.
No hay cobertura.
Comunicarme por internet.
Tampoco.
…………………………………………………………
Y no hay respuesta.
Y todo esta negro
Y solo hay piedras, grandes piedras, piedras negras.
Frio negro.
……………………………………………………………
Pasar la noche a la intemperie frente al Atlántico, horas y horas.
Me resisto a aceptarlo.
Subo hasta unas puertas donde guardan cosas, buscando un refugio en la noche más negra, luchando con los pedruscos llego a la puerta de hierro, cerrada, a otra puerta, cerrada, y sentada en una piedra y temblando me derrumbo llorando de miedo.
Llegas tú con bebida, que has encontrado una nevera llena, ¿es real?

Y no hay respuesta.
Y todo esta negro
Y solo hay piedras, grandes piedras, piedras negras.
El sonido negro del mar.
Y el frio negro.

Sentada en la roca, sollozando de rabia, de miedo.
Entonces tú dices: “mira, viene una lancha”, echo a correr por un espigón estrecho, llego al final y abajo, el milagro, dos personas habían venido a ofrecernos ayuda, eran los del velero de enfrente que habían visto la señal de nuestra linterna del móvil.
Después…
……………………………………………………………
Una taza de té calentita entre mis manos.

“Ja, mit Zucker, danke”, dice mi querido polígloto.
Y la conversación amistosa entre ellos, en el velero una atmosfera amable, en alemán, yo sin entender nada pero sus voces son caricias.

Soy agnóstica pero creo en los ángeles.