Por un fallo en el “sistema” se había bloqueado mi cuenta, mi app del banco… mi vida se había vuelto imposible, sin poder pagar facturas, ni gas, ni luz, ni casa…
Con algo de fiebre y mucho sueño, luchando por no dormir, por no retomar la catástrofe, porque estamos en manos de la tecnología y del absurdo y era una situación posible
Que gran monstruo el absurdo…
¿Eh kafka?
Hoy, soñolienta, pero algo más cuerda, pienso en la cantidad de gente engullida por los absurdos reales.